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Cuando queremos vender una propiedad, el primer paso es ponerle precio. Y, para ello, necesitamos tener información acerca de cuánto vale. A la hora de valorar una propiedad, contar con una expectativa realista y lo más precisa posible será un punto a favor para poder negociar un precio ajustado al mercado y acelerar las gestiones con los posibles compradores. Teniendo información fiable es posible mantener la posición en una negociación (sabiendo que el precio es acertado) o descartar ofertas que estén lejos del objetivo y supongan una pérdida de tiempo. Las estimaciones que pueden llevar a cabo diferentes tasadores pueden ser variadas, caras y, a veces, interesadas, y confiar en la opinión de una sola persona puede resultar arriesgado. Por ello, es importante conocer qué tener en cuenta a la hora de valorar una propiedad y asegurarnos de que la valoración sea correcta. Qué tener en cuenta a la hora de valorar una propiedad antes de vender Existen varios aspectos que deben ser considerados a la hora de valorar una propiedad antes de venderla: Superficie de la vivienda: los metros cuadrados con los que cuenta la vivienda son un factor muy importante de cara a la valoración general; aunque es cierto que algunas cuestiones como la utilidad del espacio también influyen. Ubicación de la vivienda: este es también un aspecto lógico que debe considerarse. Así, no será lo mismo que la casa esté en el centro de Madrid o en un pueblo de la periferia. Si la zona es buena, los servicios y las posibilidades de transporte público altas o si se trata de una zona con mucho ruido, serán elementos que influirán al momento de estimar el valor de una propiedad. Estado del edificio: hemos de tener en cuenta la antigüedad del edificio así como si se encuentra rehabilitado. También es importante considerar si cuenta con ascensor u otros elementos que puedan aportar valor a las personas que viven en el edificio Estado del interior: del mismo modo, debe considerarse el estado del interior de la propiedad. Si está reformada, si cuenta con preferencias del mercado, como suelos de madera o si las ventanas son de Climalit, son otras de las cuestiones que pueden hacer variar la valoración. Además, en cuanto a este punto, podemos decidir llevar a cabo algunas modificaciones en la vivienda con el objetivo de aumentar su valor. Orientación y distribución: la entrada de luz en una vivienda es otro de los aspectos que deben ser valorados, y también las vistas que ofrece. Asimismo, que los espacios estén distribuidos de modo razonable también resulta positivo. Y el número de habitaciones o baños, así como la presencia de terraza o jardín, también pueden ser factores relevantes Un buen modo para comenzar a valorar una propiedad es averiguar los precios a los que se están vendiendo otras viviendas de la zona y preferentemente en el mismo edificio y con las mismas condiciones, según los aspectos que acabamos de comentar. Conocer esos precios de venta y las características de dichas viviendas puede ayudarnos para que, mediante una comparación con la nuestra, nos hagamos una idea más o menos precisa de por cuánto podemos vender nuestra propiedad.

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